Guías para mantener el sitio al día

Todo lo que evita que tu web parezca más vieja de lo que es.

En pocas palabras

Las guías de DustOff explican el mantenimiento web en la práctica: qué contenido revisar y con qué ritmo, cómo hacer una auditoría de contenidos breve, qué cuestan los datos desactualizados y cómo mantener bien los años y los contenidos de temporada.

Por dónde empezar

Si la web lleva tiempo sin revisarse, empieza por aquí. Tres textos y después sabrás qué te toca a ti.

Ritmo y responsabilidad

El mantenimiento casi nunca falla por falta de habilidad, sino porque nadie se siente responsable.

Los puntos que siempre se quedan viejos

Los clásicos: años, temporadas, horarios, precios, personas, fechas — y todo lo que deja atrás un rediseño.

Qué aporta, qué cuesta

Dos textos para el momento en que alguien pregunta por qué esto importa.

Por dónde empezar si hace tiempo que nadie mira

El primer impulso suele ser el equivocado: revisarlo todo de golpe. Eso ocupa una tarde entera, deja una lista larga y después no pasa nada más.

Mejor la ronda pequeña. Toma las cinco páginas que de verdad se visitan — inicio, servicios, precios, contacto, esa subpágina en la que todos hacen clic. Léelas como las leería alguien que aún no te conoce. Todo lo que ya no sea cierto va a una nota. El principio no necesita más.

Los dos tipos de polvo

El polvo técnico es el más conocido: actualizaciones, copias de seguridad, velocidad de carga, enlaces rotos. Para eso hay contratos, herramientas y personas que se ocupan.

El polvo de contenido se queda porque desde fuera nadie lo nota — salvo quien visita la página. Una oferta que terminó en primavera. Un anuncio de algo que ya pasó. Una persona del equipo que hace dos años trabaja en otro sitio. Nada de eso está roto. Simplemente ya no es cierto.

  • El polvo técnico se nota — el de contenido no.
  • Cambiarlo lleva dos minutos. Notarlo es el trabajo de verdad.
  • Quien revisa con frecuencia nunca necesita la gran limpieza.

Un ritmo que se sostiene

Una pasada breve cada mes vence a una revisión a fondo cada año. El motivo es sencillo: una ronda corta encuentra dos puntos y tarda diez minutos. Una ronda anual encuentra treinta y ocupa medio día, así que se aplaza.

Si no quieres acordarte de la fecha, deja que te lo recuerden. Para eso existe DustOff — el aviso llega por correo, con los puntos concretos.

Preguntas frecuentes sobre el mantenimiento de la web

¿Cada cuánto debería revisar el contenido de mi web?
Para la mayoría de webs basta una ronda breve al mes y una mirada más detallada cada trimestre. Si muestras promociones, fechas o precios, conviene revisar cada dos semanas.
¿Qué páginas se quedan viejas más rápido?
Inicio, promociones, fechas, precios, equipo y horarios. Todo lo que lleva una fecha, un número o un nombre envejece más rápido que el texto puramente explicativo.
¿Mantenimiento de contenido es lo mismo que mantenimiento técnico?
No. El mantenimiento técnico es la parte técnica: actualizaciones, copias de seguridad, disponibilidad. El mantenimiento de contenido se ocupa de si lo que aparece sigue siendo cierto hoy. Los contratos técnicos casi nunca cubren esa segunda parte.
¿Por dónde empiezo si la web lleva años sin tocarse?
Por las cinco páginas más visitadas y una nota. Solo después merece la pena una revisión completa de todas las subpáginas.
¿Necesito una agencia para esto?
Para cambiarlo, pocas veces — suele llevar dos minutos en tu propio sistema. La ayuda vale la pena para encontrarlo, porque la propia web nos vuelve ciegos a sus fallos.

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